Detenerse y escuchar(se)
El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
Bertrand Russell
Cuando no encuentras obstáculos visibles en el camino, andas hacia delante sin más, pero los pensamientos se empeñan en hacer círculos, no te siguen y al cabo de un tiempo te sientes desarmado, en un nuevo territorio vital, al que has llegado acarreando herramientas emocionales yo no diría que rudimentarias, pero sí desgastadas. Y es que en las épocas en las que todo va bien uno no se acuerda de que las personas estamos, como la tierra, plagadas de ríos subterráneos que debemos cuidar para mantener el terreno fértil.
Yo vi un día de primavera una ramita seca y supe que este verano debía detenerme.
Ocurrió también que miré las arcas donde guardo los tesoros y las encontré medio vacías de los espacios de reflexión tranquila que necesito para sentirme feliz. Curiosamente, para ganar ese tiempo de ocio civilizado y recargar las pilas de energía con rapidez, no hay que correr sino que, bien al contrario, hay que detenerse y escuchar(se).
Leí en algún sitio que Unamuno1 veraneaba en Candelario, un pueblo de la provincia de Salamanca y pensé que bien podía servirme a mí el lugar de descanso que le había servido a él. De modo que acabé de organizar algunas cosas que tenía pendientes en Barcelona y para allá nos fuimos, a la espera de retomar con ilusión proyectos personales y laborales a nuestro regreso.
En un intento de hacer el sabio uso del ocio que proponía Russell, me fié de Internet y reservé una habitación en la Posada de Candelario, donde no solo hemos disfrutado de la hospitalidad de Charo y de Rafael, sino de su asesoría a la hora de programar excursiones que han incluido desde tranquilos paseos por senderos de la sierra de Francia y el Valle del Jerte, hasta una maravillosa exposición de grabados de Goya en Ciudad Rodrigo, pasando por visitas a Plasencia (el gran descubrimiento de este viaje ha sido precisamente esa magnífica ciudad), Béjar, Hervás, Salamanca…
He vivido un tiempo desconectada de todos los ruidos. Los virtuales, sí, pero también los presenciales, han sido acallados por una voz interna que me pedía hacer pequeños retoques en el entorno, cambios mínimos en la trayectoria que suavemente me conduzcan a los lugares a los que quiero ir y no a otros.
Han sido días de dejarse cuidar con acento castellano-extremeño, de paseos por ciudades amuralladas, de lectura al caer la tarde, cañas con tapa, noches de manta ligera, carreteras compartidas con cabras y silueteadas de verdes montañas, pero sobre todo han sido días de escucha. Cuando te alejas del ruido distingues mejor una voz: la tuya. También valoras más otras voces, con la perspectiva que dan la distancia y el silencio.
Al regreso me esperaba un proyecto personal al que he dedicado los últimos días de agosto, mientras ponía punto final a las vacaciones estivales y hoy puede decirse que inicio otra vez la marcha, aunque intentaré que sea de otra forma y con otros hábitos. Traigo también el propósito de no esperar tanto hasta la próxima desconexión, porque entre otras cosas no es tal, sino una reconexión con aspectos de la propia vida que permanecen silentes entre el bullicio del día a día, pero que están ahí y encierran, la mayoría de las veces, lo más importante.
Dicen que la felicidad no se ve, pero si está, uno lo sabe.
La fotografía de la cabecera es una regadera cercana a la Posada de Candelario, bajo estas líneas dejo una pequeña muestra de lo que han sido estos días en tierras castellanas.
[1] Trazo, lector, con sosiego y holgura estas líneas en un lugar de mi Castilla rayana a Extremadura, de esos terminales de ir, quedarse y volver y no de ir, pasarse y seguir. En uno de esos que son como remansos de espacio, de tiempo y de pensamiento, que convidan a ver más que a discurrir. Miguel de Unamuno. Obras completas. Tomo 7: Castilla y León.
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- Sin exigencia de reciprocidad | El Club de los Domingos - [...] en el presente, que no es poco. Este año se me hacía imprescindible recuperar el hábito del ocio saludable, ...
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Bienvenida! Tú, tus palabras y tus herramientas renovadas
Gracias, Isabel. Renovando ando, sí… con ajustes de última hora, que mañana abrimos el Club
Un abrazo, es un placer verte por aquí también.
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