Ideario, bonita palabra
En una sociedad que da la espalda a las ideas, que alguien presente un “ideario” llama la atención como poco ¿verdad?
En mi opinión, la combinación perfecta para que un proyecto arranque es siempre la de una idea + una emoción. A ello hay que aplicar después el conocimiento, en forma de teoría, experiencia y habilidades, pero el núcleo debe estar habitado siempre por el deseo de alcanzar un ideal.
Ayer en Barcelona (al igual que dos días antes se había hecho en Girona) se presentó el Ideari de la XIP. Hizo la presentación Mireia Plana, que habló de la Xarxa d’Innovació Pública en tanto en cuanto que organización líquida, con comisiones que se agrupan para alcanzar una meta y se desmontan al llegar a ella… para formar otra, con gente distinta, porque la meta ha cambiado y se trata de que cada uno aporte lo mejor de sí mismo al grupo. La XIP crece, hacía un tiempo que no me acercaba por allí y noté que era más grade y más fuerte, había pasado poco a poco, claro está, pero a mí esa sensación me llegó de golpe, mientras Mireia hablaba.
Luego Patricia González explicó las líneas generales de cada punto del ideario y la razón de ser de esas divisiones. Patricia es una de esas personas que acabo de conocer en vivo pero cuya actividad xipera llevo ya meses siguiendo, ha trabajado duro en la construcción del ideario y se nota que está tan implicada como los que estamos en esto desde el principio, más que algunos (confieso que poco o nada he hecho yo en este último tramo). Habla desde dentro y se le nota, también su comunión con las ideas que se exponen y con esa máxima de “a la XIP es ve a treballar” (a la XIP se viene a trabajar) que siempre explicamos cuando hablamos de la red.
Acaba el acto Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política y director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universitat de Autònoma de Barcelona, haciendo una reflexión sobre la importancia de que aprendamos a movernos en este nuevo país que es Internet, cambiemos formas de enseñar y nos integremos en redes de innovación con deseo de servicio público como la XIP. Me gusta oírle hablar de las generaciones más jóvenes con respeto y ese punto de admiración que se entrevé hacia las personas que, con la que está cayendo, rompen todos los tópicos del funcionario público y dedican horas y esfuerzo a trabajar por la innovación de la función pública desde dentro y algunos desde fuera pero cerca, muy cerca, porque la Administración es responsabilidad de todos (lo dice Mireia y comparto una mirada cómplice con Marc Garriga y Manel García que están sentados junto a mí: se refiere a nosotros ¡claro!).
Se acaba el acto y vienen los saludos. Me ha gustado especialmente ver en primera línea a David Cortés, después de haber hablado con él en la sede de Coperfield y conocer el tipo de proyectos en los que están involucrados). Me parece importante que la XIP haya conseguido atraer la atención de personas claramente activas en este ecosistema de la innovación en el que nos movemos algunos. Es solo un ejemplo. Hay más allí, lo sé, pero no los conozco aunque escucho, en el turno de preguntas, intervenciones de personas que participan en otras redes y desean colaborar.
La XIP camina, creciendo y aunque dicen (decimos) no saber hacia donde va, yo sé que se dirige hacia un sitio mejor e intenta arrastrar al grueso de la administración pública tras de sí.




