Mar abierto
Acabo de enviar un mail con un adjunto muy especial: el presupuesto de lo que sería mi primer trabajo como autónoma.
Si lo aceptan o no, creedme, es lo de menos. Lo importante es el proceso que he seguido hasta llegar aquí.
Cuando me preguntaron cuanto cobraría por hacer lo que sé hacer, lo que disfruto haciendo, me llevé la primera sorpresa. Aunque parezca mentira, nunca me he planteado un futuro con mi trabajo actual; yo tengo una excedencia de un empleo de esos que quedan ya pocos: fijos, les llaman. Si estoy en esto del 2.0 es porque en un momento determinado pensé que, después de tantos años haciendo lo que los demás querían, me merecía un tiempo de hacer lo que quería yo… también porque me dio miedo imaginarme a mí misma, al pasar un año, con mi bonito contrato indefinido en el bolsillo, pero sabiendo que pude y no me atreví a intentar llevar a cabo un sueño: el mío.
La gente siempre me dice que fui valiente, pero a mí lo que me movió fue el pánico a no perdonarme la cobardía, sé que algunos de vosotros lo entenderéis.
Desde el primer momento esto ha sido algo temporal (lo sigue siendo), 5 años “a tot estirar” de paréntesis en la cotidianeidad que me estaba matando por dentro. Una especie de cura de salud. Ni siquiera pensaba ganar dinero, fue Dídac quien insistió en que sin cobrar no trabajaría en su equipo, y buscó los recursos (poquitos) para el primer año. Después vino la beca FIS y estos dos años añadidos, ya como investigadora del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida.
Pero, hasta que le he dado, hace apenas un momento, al botón de “enviar”, no he sentido que esto podría ir en serio y convertirse en una alternativa de futuro.
Gracias María por tu ayuda, pero sobre todo, y soy absolutamente sincera, por tu actitud. Desde el primer minuto, cuando te comenté lo que me habían pedido, desplegaste toda tu profesionalidad, como si esto no fuese un favor a una amiga (en proyecto para ti, yo ya te tengo en la lista, compañera) sino un “hoy por ti, mañana por mí” a una colega. Me obligaste a verme a mí misma con tus ojos… y me hiciste pensar.
Ahora ya sé que en la habitación hay otra puerta, más pequeña sí, más difícil de atravesar… pero que no da a un charco (intelectualmente hablando), sino al mar abierto. Y saber eso es lo que importa.
Insisto. Lo de menos es que mi primer presupuesto sea aceptado o no. Incluso si, llegado el momento, no me atreviese, o la vida no me dejase dar el paso, y finalmente optase por la seguridad, por la rutina… eso no cambiaría la sensación de libertad que tengo mientras escribo estas líneas.
Lo he hecho, acabo de cuantificar mi trabajo, de contemplarlo por primera vez como una alternativa real y, aún sin nadie a mi alrededor, frente a la pantalla-ventana que me acerca a un mundo que no toco, con el sempiterno café como única compañía, … ¡tengo la extraña sensación de que no estoy sola!.
Por eso he cambiado el campo por las macetas… porque estas plantas no van a crecer a merced de la naturaleza, de su cuidado me pienso encargar personalmente.
¡A ver qué pasa!





Levaste ancla, izaste trapo… la caña bien asida y firme. Mira el horizonte, donde el mar se junta con el cielo, y no me digas que no hay espacio donde disfrutar. ¡Suerte!
Muchas gracias, Luis. No sé lo que saldrá de todo esto, pero me gusta el horizonte que veo y, sobre todo, las personas que atisbo en ese horizonte. Me ha hecho mucha ilusión tu comentario, este blog lo escribo pensando que no me lee nadie… vaya rollo de tema, las comunidades de práctica virtuales; no me importa la cantidad de las visitas… pero la calidad, ay, eso sí que me importa y mucho. Que me leas tú es un lujo (ahora que lo sé, me esmeraré
). Un abrazo.
¡¡¡que sorpresa!! no me lo creo, ¿esta es mi coach literaria, mi Francesca? Vaya, que guay. Te he descubierto por Twitter, no sabia que habías abierto esta otra ventana.
que notición, me imagino lo que habras sentido cuando lo mandaste. Es una sensación rarísima, me consta. Cuando alguien tiene que pagarte por algo concreto, medible, comparable, y encima sin tener referencias para hacer números, es duro. Pero ya veras cómo se disfruta. Es el Test del Algodon, y lo vas a hacer muy bien.
Pues oye, ¿tu primer presupuesto?
Me alegro mucho que te tires a la piscina. Vales mucho, eres capaz, y todo saldra bien. Por cierto, has elegido una buena asesora para empezar. Ademas de talento, tienes muy buena puntería para elegir a tus compañeros de viaje.
Enhorabuena, y muchas felicidades por “mar abierto”.
besos
Amalio
Vaya, vaya, Amalio… ¿así que tú qué te pensabas, que yo leía, leía, y no hacía nada más?… pues ya ves, diseño comunidades en las nubes (y en “la nube” también
) y no se me da mal, la verdad. Además, como no esperaba nada, todo lo bueno que me pasa me lo tomo como un regalo. Y sí, lo reconozco, lo que mejor hago es seleccionar a los compañeros de viaje… también tengo suerte, porque me tropiezo con una gente que da gusto, oiga; pero cuando yo digo eso tan trillado de “lo importante son las personas”, lo digo de verdad, y me parece que se me nota, porque la gente “se deja”… de momento. Ya ves, tienes coach para rato. No me suelto fácilmente de las personas que valen la pena
. Gracias por pasarte por aquí. Besos.
Hace 3 años una amiga mia dejo su “trabajo-estable-fijo-para-toda-la-vida” y se fue a Cataluña a una aventura “loca de verdad”, jamás desde que la conozco (hace 30 años) la he visto tan contenta durante tanto tiempo, no gana mucho dinero, pero …. todo se andará …. y ¡da gusto verla!
Juana, a mí también da gusto verme, de verdad
… aunque esto se quede aquí, ¡qué me quiten lo bailao, y lo aprendio, y lo to! Llevo ya más de dos años disfrutando como loca con lo que hago, pero es que ahora, por primera vez pienso que… tal vez… si los vientos me son propicios… pues eso, que me gustaría seguir en esto más tiempo y depender de mí misma. ¡Independencia que le llaman algunos!. Gracias por pasarte por aquí, ¿lo ves cómo tengo suerte con la gente con la que me tropiezo?
Enhorabuena, Francesca!!
me alegro mucho! es un hito importante, como dices, con independencia de su aceptación. Lo malo es que dejas de ser una “artista”
Me alegro mucho,
Pepe
Pepe, ¡qué bueno verte por aquí! Gracias, de verdad. Ya veremos que sale de todo esto; de momento floto un poco, pero no sé si es por el calor que hace en Barcelona
Yo, pa’ ti quiero ser siempre una “perro-flauta”, que me gusta, mira por donde…
Un abrazo fuerte… ¡cómo me gusta que me leas, manchego!
Francesca! gracias a tí por ser tan agradecida. No se merecen. Me alegrará mucho ver cómo te va bien (porque te irá -de hecho, ya te va carajo!-).
La sensación que describes es impagable, nadie puede ayudarte ni disfrutarla por tí, la libertad la autoevaluación (con lo bueno y con lo malo) el vértigo….y exacto, no estás sola. Nadie sobreviviría en “mar abierto” si lo estuviera.
Buen viaje compañera
María, tanto si me va bien como si no, ¡puedes estar segura de que lo sabrás!. No te hagas ilusiones, ya has leído lo que le digo a Amalio, yo no me suelto fácilmente de la gente como tú; siguiendo con la metáfora, sería como bajarme del bote salvavidas ¡y una tampoco es tonta!
Ya ves, la fiesta acaba de empezar y estoy ahí, deseando que me duelan los pies de tanto bailar, mientras los músicos todavía andan afinando los instrumentos. Pero hay que ser realistas… y soñar… y disfrutar del momento, por si no hay otros, o los hay y son de pena
Besos y mil gracias por estar ahí, acompañando.
La piel de gallina… Comparto emociones, sentimientos, incertidumbre e ilusión. Me alegra saber que voy a encontrar tu estela en este ancho mar que navegamos. Un abrazo y un empujón fuerte.
Anna, ¡qué gusto verte por aquí!… fuera también nos veremos, pero tú irás de capitán y yo de grumete aventajado, quede eso claro
No estar sola es una cosa… pero estar acompañada por gente como tú es mucho más, es, ¿cómo te diría?, ¡cómo ir con el mismísimo cartógrafo a bordo, para que te enseñe la ruta!
Gracias por tus palabras de ánimo.
Un abrazo.