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Pero ¿de verdad todo el mundo conoce Internet?

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Círculos concéntricos

La adquisición de cualquier conocimiento es siempre útil al intelecto, que sabrá descartar lo malo y conservar lo bueno.

Leonardo Da Vinci

Para muchas personas, Internet es el espacio que utilizan para mantenerse al día de lo que pasa en el mundo, charlar con amigos, jugar con desconocidos o comprar sin salir de casa. Para otros es un espacio de relación con proveedores y clientes. Pero para algunos es, además, un lugar que ya forma parte del mundo que habitamos y al que debemos tener en cuenta a la hora de hacer cualquier análisis mínimamente fiable de lo cambios sociológicos que están ocurriendo.

El más evidente es el que se está dando en el mundo laboral. “Internet modifica radicalmente la naturaleza del progreso técnico y pone en cuestión el papel desempeñado hasta ahora por el trabajo como eje central de las relaciones sociales” [1], provocando que se oriente hacia unos modelos participativos, colaborativos y descentralizados, que benefician tanto al empleador como al empleado. Es por ello que hemos de tenerlo en cuenta a la hora de rediseñar cualquier estrategia de inserción (o reinserción) laboral, para, siguiendo las Recomendaciones de política económica de la Unión Europea de (ojo al dato) ¡1994! posibilitar “una más estrecha interrelación entre las aptitudes/capacidades profesionales y los empleos a los que se podrá acceder en el futuro venidero”.

Estos días he estado ayudando a una persona muy cercana, en la adaptación de su actividad profesional a las nuevas necesidades derivadas de los cambios que ha sufrido recientemente su vida personal. No entraré en cuestiones que pertenecen a la intimidad de otros, pero debo decir que Internet es la palabra que más ha surgido en nuestras muchas conversaciones.

Se trata de alguien con una formación universitaria sólida y un tipo de actividad a futuro donde la tasa de paro es menor que en otras especialidades (aunque ahora ya en ninguna sea pequeña), sin embargo, nunca, ni en un solo momento de su larga formación académica, los responsables de la misma creyeron que era importante (no digo ya fundamental, solo importante) que aprendiera el manejo de las herramientas que ahora le serán indispensables para manejarse normalmente en su trabajo.

Me ha sorprendido comprobar dos cosas:

1. Que en estos asuntos se da el todo o nada, porque una cosa lleva a otra y empiezas haciendo la compra del supermercado por Internet y acabas con los archivos en la nube (o al revés).

2. Que la utilización habitual e incluso intensiva de las redes sociales no habilita necesariamente, ni (lo más sorprendente) genera siempre curiosidad hacia otras formas de utilización de Internet.

Y he llegado a una sola conclusión, si conceptos como RSS o wiki son tan desconocidos por los profesionales es porque solo hablamos de ellos en Internet. Nos movemos en círculos concéntricos y actuamos de forma endogámica, como solo pueden permitirse actividades que, por su propia naturaleza, siempre serán minoritarias.

La velocidad a la que se sofistican las herramientas hace que algunos tengan miedo de subirse a algo que no parece tener final, desde fuera se vive con inquietud y con la sensación de que por mucho que uno se esfuerce, siempre llegará tarde… Pero hay que quitar ese miedo y normalizar su uso y para ello es preciso que los medios de difusión que habitan extramuros hallen el modo de explicar las ventajas para la vida que conlleva su utilización.

Creedme que me ha sorprendido descubrir que yo, que tengo el Kindle muerto de risa, porque lo que me gusta es leer en papel, sea vista como una freaky de la tecnología, porque herramientas que para mí son básicas, son grandes desconocidas para un sospecho que alto porcentaje de la población activa.

Eso sería hasta gracioso, si nos lo pudiésemos permitir, pero no podemos y menos con la que está cayendo…

Un comentario

  1. Web 2.0 es una forma de entender Internet que, con la ayuda de nuevas herramientas y tecnologías de corte informático, promueve que la organización y el flujo de información dependan del comportamiento de las personas que acceden a ella, permitiéndose a estas no sólo un acceso mucho más fácil y centralizado a los contenidos, sino su propia participación tanto en la clasificación de los mismos como en su propia construcción, mediante herramientas cada vez más fáciles e intuitivas de usar.

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